A la libreria Caliope le cerraron las puertas pero no sus alas


 
Por Miriam Ventura
 
Queda para Venenos mínimos el sabor amargo, de verdades a medias,  dichas con veneno y no del negro...
A Caliope  le cerraron esta tarde sus puertas, tal vez para siempre. Esperemos que no. El veneno que no es del negro, es de ese que al saber y conocer la verdad alquímica de la muerte, se acelera y aprovecha eclipses, torpedeos y apunta a un solo "blanco" de blancos como si personal fuera la batalla.
Ah! dolor ese que deberá acompañar por siempre a un tal ...venenoso, que vive en Miami, se cree. Que le reproducen sus palabras suicidas, Al momento. Net, 7 Días  y diez mil padres nuestros online blogs. Pero en coro con una gran comunidad me pregunto:  Sentirá dolor aquel que hace leña del arbol caido?.
El dolor es algo tan grande, tan sincero, corporal (el cuerpo aquí no es físico), tan íntimo, que nadie tiene derecho a penetrarlo en baños, y letrinas públicas. Esa grandeza la tenemos que aprender  de comunidades que a sabienda de lo sucio de sus trapos, lo agrío  de su vino, la mediocridad de sus escritores/as, lo  intrínsecamente malo de sus glorias, levantan sus glorias...
Caliope que abrio sus puertas a las comunidades latinas. Caliope cuyo propietario, contra viento y marea, -no niego errores, ditirambos, situaciones propias de aquellas organizaciones de comunidades como la dominicana que se equivocan, crecen,  siempre tuvo una sonrisa, y, una palabra. Cierto lo del enamismo que alude sin la filosofia del saber y del estar con el ser.
Que nuestros bodegueros, comerciantes, libreros, como otras comunidades tengan que vender mas caro que otros, ofrecer menos posibilidades no es delito. Y en este entretejo políticoGuillermo Linares, hoy Comisionado de Inmigracion del Estado,. y el Patmart de sus dolres son el ejemplo- pero es que compararemos al gigante despierto con los hombres y mujeres del por mayor y detalleo nuestro?. Comprar al detalle no es lo mismo que comprar al por mayor para vender al detalle..Pero es un costo político, como tal en el caso de Linares, pagado, en el caso de Cesar González Silverio, un chanse, que se corrio en nombre de su condición de librero y de dominicano enviciado con la cultura.
Al acto de pagarle algunos libros un poco caro a Cesar González, en comparación con otras plazas es a lo que llamo transnacionalidad conciente. Cierto venenoso de Miami, sin plaza, sin amores, sin amigos  debe estar feliz. Cerraron nuestra única librería donde todas las opiniones por descabelladas eran válidas, hasta aquellas que encumbradas en un pedestal sin obras recostadas solo en la entrevista de "famosos" eran acogidas con sentido plural. Cerro el marchall las puertas de Caliope. 
Ojala sea temporal y que de la carne talada, otro momento de carne resplandezca...(que perdonen los vegetarianos). Que conste quien escribe, cuando estaba como Coordinadora del Consejo Consultivo de la Casa de la Cultura, padecio los embates de necios, de pujilateros eternos, quienes entonces hicieron de Caliope su trinchera para entorpecer el trabajo de los poetas, pintores y artistas que cerraron filas con el  Consejo. Cesar González Silverio, siempre estuvo a favor de  la paz,  la cultura, la sangre, el amor. Nunca solicite el local de Caliope para nada. Entendi mi posicion frente a la camunidad. Pero nunca olvidé lo que Caliope aportó a la misma como marquesina de lo que somos, hemos sido y podemos ser culturalmente hablando.
Asi lo entendí y con esa dignidad me coloque "a la izquierda del roble", no pedí nunca a Cesar Gonzalez Silverio más de lo que merecía. Quien era yo para juzgarlo, ser librero y promover la poesía, era bastante. Al propietarioi de Caliope,  lo distingo y defiendo.  
Por ello mis críticas en Memorias de la Transnacionalidad, Informe de aquel  Consejo Consultivo, hoy Comisionado Dominicano de Cultura, jamás las enfilé como "cañones de navarrete" en el ámbito personal contra el propietario de Caliope. Me sabía con dignidad y lo supe  también a él  bastante digno. Por ello me quedé  a distancia prudente,
Cesar Gonzáles Silverio no era responsible de las diabluras de sus allegados, hermanas y amigos o tendría yo que pasarle  facturas desde la época de  Antonia Alvarez,alias Muma,o Doña Toña como se le conocía en el San Carlos de las Cinco Esquinas, madre de Víctor Rufino Alvarez y Alvarez -sindicalista fallecido  y Clemente Silverio Alvarez,anti-trujillista desaparecido?. Muma o doña Toña, fue simplemente mi abuela del alma. He sido testigo de la lucha de Cesar González por sobrevivir como librero. 
Debe estar feliz Venenito Miami, hizo leña del arbol caido y de que manera!!. A Caliope le cerraron las puertas.
A Cesar, el primo dueño  de Caliope, promotor y abanico plural de lo que existe y late culturalmente en Manhattan, le cerro el marchall las puertas. Si, Veneno Miami, le cerraron las puertas, pero no como se la  cerraron a Lectorum, aquí no hubo intervención de Escolastic y el Diario La prensa. A Caliope le cerró el marchall las puertas  pero jamás las alas...
03/06/2009 11:02 Autor: viviendoelghetto. Enlace permanente.

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